Estrella
                                       
    En noches como ésta la tuve entre mis brazos.
      La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

      Ella me quiso, a veces yo también la quería.
      Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
 
      Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
      Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

      Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
      Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

     Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
     La noche está estrellada y ella no está conmigo.
 
      Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
      Mi alma no se contenta con haberla perdido...

        

      De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
      Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

      Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
      Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

     Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
     Mi alma no se contenta con haberla perdido.

     Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
       y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda